Uff, qué mal lo he pasado esta noche. Lo que ha empezado
como un sueño, acabó convirtiéndose en una pesadilla.
Estaba en una especie de mundo con todos los tipos de
ecosistemas a mi alrededor (desiertos, junglas, mares…), tanto imaginarios como
reales. En ellos había personas semejantes a mí, de una apariencia agradable. Pero
todo se torció cuando me di la vuelta, para observar más mundo. De repente todo
cambió a una atmósfera apocalíptica, con nubes moradas y cielo rojo. Pero lo
que más me asustó fueron las criaturas en las que se convirtieron las
(agradables) personas de antes.
Había monstruos:
Ganado porcino:

Animales con “algo” de estilo:
Serpientes cobras:
Y sanguijuelas:
La verdad es que, cuando me levanté y encendí la televisión,
comprendí que las pesadillas, casi siempre, son la vida misma.




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