miércoles, 9 de mayo de 2012

Treinta y siete

Seré conciso. Hoy he dado la clase de Religión Católica.
Para mí no ha sido fácil. Pero nada fácil. Por algo me cogí la otra optativa: Historia y Cultura de las Religiones.
¡Por algo!
Hoy el profesor que imparte la clase no ha venido porque tenía que irse a una revisión médica. Doña Sarcástica, profesora de Física y Química (que hoy teníamos examen de esta), dijo que nos bajasemos a clase de Religión.

¡No!

Cinco minutos después, estábamos abajo.
Daban los sacramentos. Bien. Yo me bajé el cuaderno y la fichas de química para estudiar el examen posterior a esa hora. Me daba la sensación de estar faltando al respeto a mis compañeros y al profesor al estar estudiando una asignatura en horario de clase de la optativa, de la cual no estaba estudiando (H.C.R.).
Pero, aparte de estar atrás, no molestaba. Así que...
Oxoácidos, hidróxidos, hidruros...
Terminó la clase y... ¡A química!

La verdad es que el examen me salió bien. No lo terminé, porque no daba tiempo, pero me dejé poquísimo. Ojalá apruebe.

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