sábado, 3 de marzo de 2012

Tres

Mechones negros, ojos verdes, extrovertida, atractiva, alegre, compasiva.... Son los ingredientes para preparar a la chica de mis sueños. Pero: ¿La mereceré?
NO.
Desde hace años he comprendido que para encontrar a alguien perfecto tienes que ser perfecto. Sí, es duro; pero cierto. Yo no soy ni de lejos una persona mínimamente perfecta. Pero nadie lo es. La sociedad nos clasifica y nos critica: "Uy, qué feo. Le descarto."
Dado el poder de la sociedad, no nos queda más remedio que subordinarnos a ella. Me tendré que poner a régimen, hacer una buena dieta y hacer ejercicio para conseguir el peso deseado. Después, machacarme en el gimnasio para obtener unos músculos definidos, abdominales, pectorales... Lo último y menos importante, es lo interior.
"NO HAY QUE CLASIFICAR UN LIBRO POR LA PORTADA" dicen. Pero lo de fuera siempre se presenta más atrayente e influyente.
Yo ya he agotado mis esperanzas pero eres tú quien no debe hacerlo.

Menos mal que llaman a la puerta. Es mi nueva vecina de al lado. Se llama Sara. Tiene cabello negro y ojos verdes.

Dos

Me siento extraño. Me miro, y me digo que este no soy yo. He cambiado y no me gusta. Antes me gustaba ayudar a la gente y ahora no hago mas que ignorarles. Pero supongo que asi son las cosas, ¿no? Antes me tengo que dedicar en mejorarme a mí mismo antes de preocuparme en mejorar a los demás. Porque me miro y no me veo. Me miro y no soy yo. Por una tontería en la que, sí, era culpable y aun así me juzgaron con benevolencia, he acabado en un sitio en el que me siento mejor, se me valora (más) y tengo voz y voto.
Sé que esto es confuso pero... Es mi vida.

Uno

Hay cosas que no se dicen en alto.