viernes, 14 de septiembre de 2012

Noventa y tres

Bonito es pasear por calles preciosas, con gente maravillosa y tanto colorido...



Y ver que algunas se llamen así. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Noventa y dos

Soy una criatura de la noche. Un montículo de oscuridad sin apenas sentimientos, pero con el deseo de ser comprendido. 

Todas las criaturas que conozco son criaturas de la luz. A veces me gustaría ser como ellas para sentirme protegido y acogido, en un ambiente cálido, y no frío como el de la noche. Esas criaturas se apoyan, son vivarachos seres rodeados de lo que ellos nunca buscaron y de lo que yo echo de menos. Aunque no se puede echar de menos una cosa que jamás has tenido. Que en tu vida no te han dado.

Os preguntaréis el por qué de la primera oración del segundo párrafo. Cuando nací, no se esperaban que fuera como soy. Muchos no se lo creerán, o no alcanzarán a entenderlo. Pero todo tiene su lógica, su mecanismo o su truco. Todos somos manipulables. El caso es que no me querían porque no cumplía con los requisitos para ser algo que todavía no sabía que existía. Me maltrataron hasta que llegaron a la decisión que lo pasaría mejor en una cueva, a merced de la soledad y el miedo, que con ellos. Se equivocaron, soy diferente a como son, y tengo otra mentalidad. Puedo ser fuerte estando solo. De ser alguno de ellos, hubiera muerto devorado por las criaturas de la noche, algunas especies más destructivas que la nuestra con una sed de sangre imparable.

Yo me autoabastezco con lo que tengo, y me basto con mis recursos. No he tenido que pedirle nada a nadie, nunca he tenido que pedir que me sacaran las castañas del fuego. Cuando me maltrataban era a mí, cuando me abandonaban era a mí. Si he podido toda mi vida, puedo con esto ahora.

Espero a que anochezca para cazar una criatura de la luz tan maravillosamente rica que duerme siempre al lado de mi cueva. Solo salgo cuando es imprescindible y en este momento, vale bastante la pena. Está bastante menos oscuro de lo que me imaginaba aunque nuestros ojos no son iguales a los de nuestras presas. Y hace bastante que no salía. me bastaba con poner señuelos para que viniesen a mí. Sí, eso estaba bien.

Es una criatura muy jugosa, llamada ciervo en lenguaje de criaturas de la luz. No le da tiempo a gritar, ya es tarde.