sábado, 26 de enero de 2013

Ciento nueve

Para descoser el vestido de la vergüenza se necesita:

-Tiempo libre.
-Silla.
-Aguja.
-Sangre fría.

Cuando se empieza a descoser, es normal sentir vergüenza. Tenga cuidado. Poco a poco, aprenderá una técnica infalible que será la de la mala ostia. Vital para no tener vergüenza, aunque discrepan los que creen tener las dos cosas.
Según vaya terminando el largo, una sacudida nerviosa intentará pararle. ESPERE. Respire hondo, aguante la respiración, y cuando se haya calmado, continúe. 
Casi al finalizar, se arrepentirá de haberlo descosido, y querrá coserlo de nuevo. Pero sea fuerte, ya ha pasado lo peor.

Una vez terminado, salga sin ropa a la calle. Si el experimento ha funcionado, es usted una persona libre. 
Si ha funcionado pero no ha salido a la calle, es más listo de lo que parece. Habrá conseguido los resultados deseados.