La imperfección siempre ha sido el punto débil del hombre, que en toda su historia, ha querido anteponerse a la ignorancia y la precariedad de la que se caracterizaba desde mucho antes del año 0.
El hombre en su primer momento, vivía de la piedra, haciendo armas con ella, y en su último momento, ha visto su vida vacía, hueca y sin fundamento, arrebatada por un acelerado desahucio. La humanidad ha visto crecer su poder a base de inventos, artilugios y otras formas de aumentarlo, autoproclamándose Diosa a los ojos de los mortales, que observan desde abajo con regocijo y un: "Ese que ha inventado la máquina de hacer todas las comidas deliciosas solo con desearlo, es mi vecino...".
Pero aún estáis a tiempo de arrepentiros, dice el cura; aún estáis a tiempo de comprarme manzanas, dice el frutero; aún tenéis tiempo de comprarme chuletas de cerdo, dice el carnicero que se ha hecho vegetariano por su poca confianza hacia la carne como vía de escape y perdón.
¿Cuándo se perderán los valores hasta ahora recogidos en el camino de cadáveres putrefactos?