sábado, 7 de julio de 2012

jueves, 5 de julio de 2012

Ochenta y cuatro


Desde que estoy de vacaciones estoy leyendo más que nunca. Será la liberación de cadenas de la amargada rutina.
Ya estoy avanzando en la biografía del monarca inglés mencionado en las anteriores entradas, no muy lejanas. Ayer por la tarde, leí varios capítulos en los que se cuenta la trama del reinado en la época más polémica, con Ana Bolena como consorte. 
Para la gente a quien no interese este tema, será mejor que deje de leer ahora:

El rey se acababa de divorciar de Catalina de Aragón, con un controvertido proceso. Ella era una mujer fuerte y buena, no hay más palabras. Pero Enrique se dejó seducir por una bella doncella como era Bolena, y ese divorcio duró cerca de cuatro años por largas que daba el Papa para conceder la nulidad eclesiástica. Ana Bolena era una chica inteligente, fue educada en Francia, sirviendo a la reina de aquel país. Ordenada por su padre, enamoró al rey para que toda su familia y amigos se beneficiaran de su influencia sobre él. Cuando se casaron, Ana tenía la responsabilidad de traer un hijo varón al mundo, para bien de todos. Si no, vería su vida como una desgracia. El reinado de esta mujer duró tres años, pero en un párrafo del libro pone:

"Ana Bolena había sido una de las mujeres más poderosas que nunca llevaran la corona de consorte..."

Se caracterizaba porque era protestante, y la corte se dividía en dos: los que estaban a favor de la anterior reina católica y los que defendían la causa reformista. Cuando la hija del rey con ella nació, se llamó Isabel. Nació, evidentemente, niña, lo que hundió moralmente a Enrique. Pero tendrían tiempo para obtener un varón del matrimonio. La hija de Catalina, María, fue declarada bastarda y envió una carta con palabras muy fuertes a su padre, por lo que creó un Acta de Sucesión que tendría que ser firmado por los hombres de altos cargos de la corte. Únicamente no firmaron el obispo Fisher, enemigo natural de los Bolena, y Tomás Moro, hombre que prefería no meterse mucho en asuntos políticos. Enrique, furioso, mandó ejecutar a Fisher, orden que conmocionó a todo el pueblo inglés. Después, muy a su pesar, ordenó lo mismo para Moro. Rápidamente, se arrepintió de la muerte de este último, por lo que acusó directamente a Ana. 
La facción de los Bolena fue fuerte hasta el último momento, pero la prepotencia de Ana empezaba a ofender a los que hasta ahora la habían apoyado. Cromwell, secretario del rey, protestante y partidario de los Bolena desde el principio, se había hartado de que Ana le replicase muchas de las cosas que hacía desde su cargo. Entonces, junto con las otras facciones de la corte que odiaban a la reina, formaron un complot para eliminarla, ya que Cromwell lo veía necesario, su vida estaba amenazada.
Ana también sentía como el rey la dejaba de lado para flirtear con otras damas, y eso provocaba en ella fuertes arrebatos de enfado que pagaba con Enrique delante de muchos cortesanos. El rey empezaba a hartarse de ella aunque hasta el último momento, la quiso.
El complot iba en marcha. Cinco hombres fueron encarcelados en la Torre de Londres. Todos ellos menos el músico Mark Smeaton eran nobles, por lo que no fueron torturados y negaron los hechos de adulterio y traición de los que se les acusaba a ellos y Ana Bolena. Pero el músico tras torturas, aceptó los hechos y afirmó que había cometido adulterio con la reina en tres ocasiones hace un año. Uno de esos hombres era George Bolena, hermano de la reina, que se le acusaba de adulterio, traición e incesto. Todos esos hombres fueron ejecutados en mayo de 1536.
Ana Bolena, fue detenida a los pocos días de detener a los otros hombres y trasladada a la Torre de Londres, a la misma habitación que ocupó antes de su coronación en 1533. Lo que Ana ocultó durante toda su estancia en la Torre fue que estaba embarazada, pero no dijo nada ya que Enrique había endurecido su corazón contra ella, y a mi parecer, lo hizo también por proteger al niño de la vida tan desdichada que iba a tener. 
También hay que decir, que la gran mayoría de los historiadores afirman que Ana Bolena era totalmente inocente de todos los cargos contra ella. De los cuales, según he leído, se podía demostrar sin duda que eran falsos. Algunos otros sostienen que por orden del rey, se ordenó inculparla, para no tener que pasar por otro divorcio largo para casarse con Lady Jane Seymour, pero no tiene fundamento.
El jurado sentenció que ella debería ser ejecutada. Su vida estaba terminándose.

"Ana Bolena murió con tal dignidad y valor que hasta Cromwell quedó impresionado. Fue ejecutada en Tower Green a las 9 de la mañana el viernes 19 de mayo. Ese día se registraron los gastos más bajos del reinado, lo que indicaba claramente que el rey lo pasó encerrado en sus aposentos. Cromwell había eliminado del golpe toda una facción de la corte e Isabel y demás fueron gravemente afectados."
"Ana Bolena había sido una de las mujeres más poderosas que nunca llevaran la corona de consorte, pero su rápida y catastrófica caída es un ejemplo de lo frágil que era el equilibrio de poder en la corte inglesa".

PD: Cromwell fue ejecutado en 1540, por influencia de los Seymour sobre el rey.

miércoles, 4 de julio de 2012

Ochenta y tres

Desde aquí, manifiesto mi odio hacia esta mujer:


Cabe la posiblidad de que no reconozcan a esta señora, dada el gran proceso por el que ha sido sometida la  imagen en el Photoshop. Una de las causas por la que he escogido esta imagen y no otra, es precisamente, por resaltar LA FALSEDAD de esta.
Bueno, para que no sepa ver más allá de los filtros del programa de retoques, se trata de la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Será ****, *****... 

A lo que iba, os diré por qué la odio ahora la odio muchísimo más, de lo que la odiaba antes:

Todo surgió cuando yo, ayer, fui a mi instituto a entregar la matrícula para inscribirme en el siguiente curso. Entregué los papeles pertinentes. Fui a preguntar por decimocuarta vez, si estaban los documentos para las becas de los libros, o para cuando estarían. Tendrían que haber estado para finales de mayo, que era lo habitual, pero la secretaria solo me dijo:

- No, este año no se conceden ayudas para los libros.

(...)
Momento anterior censurado. Porque cuando salí de la secretaría en dirección al edificio del colegio, dije palabras que no son aptas para el blog, ni siquiera para la vida pública. Son demasiado fuertes. Esas palabras iban dedicadas a la *****, **** de la foto. Única testigo: Midons.
Ahora tendré que matarla.

¿Y ahora qué hago yo sin becas? ¡Si no tengo un duro!

En fin, por qué no. Tendré que ir a prostituirme a algún sitio. Los menores como yo somos unos caramelitos.... Qué escalofrío con la frase anterior.
Esto me va a crear un trauma.

martes, 3 de julio de 2012

Ochenta y dos

Mirar perdidamente hacia un paraje encontrado en la más mísera de las pobrezas. Imaginarte lo peor y lo mejor de aquello e intentar no almacenarlo en la mente. Es difícil.
Ir al tanatorio a reconocer un cadáver de un presunto familiar muerto en un incendio provocado por un pirómano. Es difícil.
Aguantar a tus compañeros odiosos que te miran todos los días en busca de otro defecto que encontrarte en vez de hacer algo más típico de ellos, comerse su mucosa, por ejemplo. Es difícil.
Ver que tu mujer te deja, se lleva a los niños, te despiden del trabajo, te piden el alquiler de tu casa que llevas tres meses sin pagar, pagar cada vez más a Hacienda... Es muy difícil, quien lo logre, es digno. Aunque si le pasa todo eso será por algún motivo que aquí no se muestra. No todos somos buenos y geniales y nos pasan las cosas que nos pasan por lo mala gentuza que tuvimos que ser en un momento con alguien.

"Todo se paga en esta vida".

Ver Gran Hermano obligado por tu hermana a la que te gustaría romper el secador, la plancha, quemar su ropa, esconderle los tintes... Qué coño, eso no es por ser malo. Eso es por ser gilipollas.

lunes, 2 de julio de 2012

Ochenta y uno

Ayer por la tarde, tarde-noche, llegué a mi localidad natal acompañado por algunos de mis familiares más queridos... Y todo eso...

El caso es que estuve en el pueblo, desde el jueves 28 por la mañana, después de recoger las notas, hasta ayer, día de la tan aclamada final de la Eurocopa en la que España podía ganar. De hecho ganó, vaya mierda. ¡Con las ganas que tenía yo de reírme de TODOS los seres humanos que llevaban camisetas de España o algún signo de ella. (Carcajada).

El viaje de ida fue tranquilo, lo que se puede decir algo muy tranquilo, por la escasa presencia de más vehículos aparte del nuestro circulando por la autovía. La vuelta, al principio bien. A 140 por una carretera de 120 pero después a 40 por una carretera de 120. Había un atasco tan brutal, que me quedé siete minutos mirando el cartel de Talavera, próxima entrada. Me ayudé de mi MP3 para no caer en el canibalismo.

Lo mejor fue la estancia allí. En cuanto entras en esa casa, la ganas te lanzarte sobre el sofá y ver la tele. La pereza se hace reina de tu vida. Sin cobertura en el móvil, salvo cuando tengo oportunidad de ponerlo en algún lugar donde tiene una rayita. Por las tardes, mientras mis familiares duermen la "siesta" yo me bajo a una salita que tenemos, anexa a la cocina, y donde comemos y cenamos en invierno. Allí, me he leído unas 210 páginas de una biografía de Enrique VIII de Inglaterra. ¡Lo que hace el aburrimiento! Aunque no me importó, me gustan esos temas.
Una mañana nos tuvimos que ir al pueblo contiguo al nuestro (no diré nombre para no especificar demasiado mi posición), dado que el nuestro no tiene apenas dos tiendas, y si en una encima te ponen comida caducada... Nos vemos obligados a ir al siguiente pueblo, que tiene Mercadona, Día... y muchos más para elegir, además de gasolineras, etc.
La gracia estuvo cuando fuimos a tomar el aperitivo esa mañana. A la entrada del oscuro bar, pese a ser las 13:30, había un coche. La marca me era conocida y el diseño también. Pero no me quedó claro si existía un:


Imaginad mi sorpresa. Al segundo comprendí que sería de alguna chalada que compró la A.

Todo esto, ocurría mientras mi hermana estaba con sus amigos de viaje a Guardamar, donde su amiga tiene un chalet. Y no paraba de enviarme imágenes de este tipo:


Podría matarla por intentar matarme de envidia. Ahora mismo está en su cama, dormida, agotada por el viaje de vuelta y por la vida frenética que tuvo que vivir allí. Puedo acabar con su vida.
Pero se la perdonaré, pobrecilla.
Aún hago uso de todo mi poder e influencia para ir yo también.

En fin, ese ha sido, es y será el pueblo.