sábado, 8 de junio de 2013

Ciento catorce

La hormiga camina largas distancias hasta ser pisada por otra animal más grande, con el alma negra por el tabaco y putrefacta por las depresiones, con déficit de neuronas y exceso de vello. ¿No hay esperanza para la hormiga? ¿Su trabajo en el hormiguero se ve en peligro, caducado, marchito? ¿Nadie se lo recompensa?
La hormiga da y da pero no recibe.
La hormiga sufre y sufre pero nadie se da cuenta.
La hormiga sonríe pero a los demás no les interesa.
La hormiga trabaja pero nadie se lo reconoce.
La hormiga no es de hierro. 
La hormiga tiene sentimientos.
La hormiga es pequeña pero no por ello es menos que otro.
La hormiga no siempre se comporta como quiere, tiene errores. Nadie perdona a la hormiga.

Quién sabe, cuando quisieran recompensarla, sonreírla, ayudarla, ya habría sido pisada.