sábado, 26 de mayo de 2012

Cincuenta y cinco

Lo obvio se hace cada día más palpante. Lo tienes ahí con solo girarte.
¿Quién no sabe que Eurovisión es un politiqueo y un agujero negro de fondos europeos?
Lo obvio te muestra las cosas tal y como son. Lo obvio se hace cada día más palpable.
¿Quién no sabe que Bankia tiene los días contados?
Lo más obvio es todo, hoy en día. Las máscaras se hacen más finas con el tiempo. Las excusas son cada día más transparentes. 
Lo obvio es incomparable al misterio. Este último solo está ya en las novelas policíacas. Ya en peligro de extinción, el misterio se esconde en los libros que leo. Eso me hace distinguir entre el misterio y lo obvio. Pero hay personas que no lo saben.
¿Quién no sabe que la monarquía española agoniza a paso lento?
Son cosas obvias las que mueven el mundo, el entorno.
Es lo obvio. Lo evidente. Lo visible por un cristal transparente. Cristal, la impotencia.
¿Quién no sabe...? ¿Quién no sabe la cantidad de corruptelas, asesinatos, robos que no quedan juzgados y plenamente castigados?
Vivo en una sociedad que me repugna. Una sociedad anti-revolucionaria con lo que no nos satisface, sedentarista.

A mí desde luego, el mundo, el entorno, lo obvio... La sociedad me da asco.

viernes, 25 de mayo de 2012

Cincuenta y cuatro

Hoy ha sido un día "movidito", y hablo figurada y literalmente.

Hoy nuestra amada tutora, La Niña del Exorcista, ha tenido la genial idea de cambiarnos a otra clase. La que pertenece a mi curso da a unos horrendos bloques que impiden que entre la mínima brisa fresca. Y hace mucho calor. ¡Somos muchos, joder! Y me juego el cuello a que uno de cada diez alumnos de la clase no se ducha.
Y claro, ha decidido (sin saber si ha consultado a alguien [seguro, porque es una pelota]) que nos traslademos a la clase de enfrente, coincidiendo con que es la de Desdoblamiento.
"Genial idea, Niña del Exorcista, así cuando vengan a desdoblamiento los de 4º de ESO damos la clase juntos" pensé.
Qué mujer. Si es que no coordina. Es la sucesora de la Señora Pe. No la hace ni puto caso la mayor parte de alumnos. Y sí, me considero entre ellos. Y por qué no, también a Midons.

Después de sufrir las dos horas con ella, muy duras, porque entre que no se calla y que lo que dice no le importa., pues nos bajamos al aula de Música. ¡Oh, Edward Grieg, Zoltán Kodály, Bedřich Smetana, Antonín Dvořák! Son músicos del Nacionalismo que me encantan.
Mentira. El mejor era Mozart. ¡Ay Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart! ¿Por qué tuviste que morir? Con lo bien que componías.

"¡En breves momentos, volveremos con el esperado examen de Francés! (Se ruega que se lea la entrada Seis). Espero que no me vuelva a suceder.

Midons: Vamos, que hay examen.
Delac: ¿Qué? ¡Pero si hace un rato estaba pensando en una frase para el blog! Qué rápido.

Una vez arriba:

Señora Pe: Vamos chicos, pues ia, nos bajamos a clase de desdoblamiento de segundo que se han ido antes a sus casa antes de tiempo.

Todo esto mientras los de la optativa a Francés seguían arriba. "Qué gentuza. Anda que, que seamos nosotros los que se tienen que desplazar..."
Cuando fui a darme cuenta, me estaba dando el examen. Era difícil. Más que los anteriores. Peeeeeeero...

Después la locura de la última hora del viernes.

Señora Pe: ¡Eh pues ia! ¡Callaros! ¡SUBNORMALES TODOS! ¡A hacer la ficha, ia, vamos! ¡Ssh! ¡Ia vamos!
Alumnos: (Ruidos, ruidos) Pues el otro día me compré un top tía, que me quedaba genial... ¿Qué peli vas a ver mañana en el cine?... Esta chica es tonta....
Midons: Entonces esta tarde quedamos, ¿no?
Delac: Sí, por supuesto.

Y en estos instantes, nos encontramos ambos en una biblioteca de las más pequeña que se pueden encontrar, con dos ordenadores (justo el número que necesitábamos) con conexión a Internet. El suyo va bien pero el mío.. Tiene contraseña, puta mierda.

Delac: Pues le pregunto a la chica que me la dé.
Midons: Ale, ale...

Y la chica me la metió (contraseña) y aquí estoy, con la entrada colgada y tú leyéndola.
Qué cosas eh...

jueves, 24 de mayo de 2012

Cincuenta y tres

Qué día de mierda.
Hoy era el día de la famosa operación que me iban a hacer. Pues ni me han tocado. Bueno, solo para decirme que era demasiado grave para que me operaran en el centro de salud, así que me mandarían al hospital.
Mi madre pensando en que se había pedido el día que le pertenecía en el trabajo solo por eso.
Y yo pensando... Nada. Viene bien un día de descanso entre semana. 
Así que, cuando sea, será.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Cincuenta y dos

Miradas vacías para sueños extraviados. 
Ese punto al que miran, esa zona que señalan. Me mira. Con su mirada vacía me mira, diciendo que rompí un sueño que podría perfectamente haber cumplido. Que a la primera tiro la toalla, que no me enfrento a mis retos.
Que soy cobarde. Que me detengo ante el primer obstáculo insignificante que me bloquea el camino.
Me mira, ahora más observadora que antes. Me examina en busca de algo que reprocharme, tanto por fuera, como por dentro. Y lo que más me jodería es que los encontrase.
Se ha callado. Solo mira. La odio.

Como me hace sentirme culpable. ¡Qué acusadora es!
Quiere matarme por dentro, que vomite lo que mal hice y desangrarme por lo mismo.
¿Acaso he hecho algo mal? ¿He cometido un error? Puede que alguno, pero me arrepentí en su momento. No sé que quiere de mí. No es que sea el diablo, reconozco que yo tampoco soy un ángel.
Pero me tortura. Esa mirada penetrante, agobiante que me arrincona.
Está consiguiendo algo que me muero porque no lo consiga. Maneja mi mente a su gusto. Siembra una semilla de maldad y recoge el miedo, la alegría, el deseo... El agobio. Soy su huerto envenenado, y no veas como me molesta. 

Me empieza a picar el cuerpo. Alivio el picor de todas, todas las partes del cuerpo. Lo que me ha hecho. Qué mala...
¿Pero qué quiere? Soy la viva imagen de la desesperación y la antítesis del regocijo y de la tranquilidad. Por lo visto jamás voy a ser lo que quiero ser. No se puede estar peor. 
Empiezo a sudar por los poros, creo que por todos. Qué calor. Pero ella no se da por vencida y sigue mirando. Buscando algo, por mínimo que sea, que pueda producirme. Que me aleje de todo lo que quiero, pero volveré. No estaré así eternamente. No soy tan débil como cree que soy. Ese es un punto a mi favor.

Me están entrando muchas ganas de suicidarme. Supongo que es otra fase de este martirio al que estoy siendo sometido. La espera se hace larga, el dolor más intenso. Como duele, joder cómo duele.
Maldita bastarda, hija de su... No puedo más. Quiero llorar. No es de débiles. Todos lo hacen en algún momento. Hay personas que lo hacen como rutina, otros como vía de escape.
Todo aquello nombrado, vuelve a romper en mi mente y cuerpo. Como una ola al chocar con un acantilado.
Qué mal... Sudo, me pica todo, las ganas de suicidarme crecen...
Su fuerza psicológica es gravemente fuerte. Va a acabar conmigo. Y después, ¿como acabaré? No habla, no hace nada, solo mira, mira.
Me estoy agotando. Me derrumbaré en cuestión de segundos. Me estoy deshidratando. Ahora tengo más calor que nunca.
Me caigo. Ya no puedo más con esa mirada, que pesa más que el coche de Fernando Alonso. Jodida...
Culpabilidad.

martes, 22 de mayo de 2012

Cincuenta y uno

Mi progenitora ha recibido una llamada del centro de salud. 
En ella, decían que iba a ser intervenido por el cirujano el próximo 24-05. Sí, es este jueves.
Ha pedido cita en el médico esta tarde para que no expliquen la situación.
Esta entrada es muy corta, pero no necesito decir más.

lunes, 21 de mayo de 2012

Cincuenta

Otra ocasión en la que Midons y yo formamos parte.
Estábamos hablando por teléfono (y seguimos hablando) preguntándonos y respondiéndonos mutuamente los ejercicios del examen de matemáticas de mañana. Surgió un "divino" hilo de conversación:

Midons: Tienes que averiguar la Y y después la X para que te salga el punto de corte de las dos rectas.
Delac: ¿Por qué?
Midons: Porque lo dice Dios.
Delac: ¿Quién es Dios?
Midons: Yo.
Delac: No, tú no. Tú eres la Virgen. (Risas, risas)
Midons: ¿Y quién es mi San José?
Delac: Don Ciencino, por supuesto. (Risas, risas)
Midons: ¿Y con quién le pongo los cuernos a Don Ciencino?
Delac: Pues con Dios.
Midons: ¿Y quién es Dios?
Delac: Tú.
Midons: No, yo no. ¡Yo soy la Virgen! (Carcajadas)

(...)

Delac: Pues sí que eres una virgen.
Midons: No, yo soy La Virgen. Que mira qué bien me han salido las cosas, que sin haberme tirado a nadie, el niño va y me sale santo.

Como ven, nos gusta mucho estudiar matemáticas. 

Cuarenta y nueve

Ser temido como ningún otro.
Ser odiado por los que aman la vida.
El ser que todos evitan, yéndose por las calles iluminadas.
Ese ser que ama lo oscuro, lo mundano. El ser que ama lo malvado.

Ser despiadado, técnicamente astuto, fulminantemente letal.
Es el ser más poderoso, el que tiene el poder absoluto.  Incluso más que el del ser humano.
El más capaz, fuerte, carece de tamaño pero le sobra de lo demás.

¿Aún no lo sabes?

No es un ser cualquiera. Te puede borrar, suprimir.
Eliminarte con un barrido de su precaria pero eficaz escoba.
Ese ser es el que querría ver un suicida, el que anhela un enfermo agonizante.

Es la propia muerte. 
Nuestra vecina, enemiga con la que convivimos en la vida. Que algún día nos barre.
Maestra desquiciadora, absorbedora de energía y ganas de vivir.
Destinados estamos. A lo que nos espera.

La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.  (Antonio Machado)

Morir es terminar el trabajo de la vida. ¿Reencarnación? Descanso.

Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.  (Leonardo Da Vinci).

Sueño eterno. Descanso placencentero para el alma. Pura putrefacción para el cuerpo.
La muerte no trae solo la negatividad. Si piensas en la muerte, más te aferras a la vida.
La muerte.

Lo que pensamos de la muerte sólo tiene importancia por lo que la muerte nos hace pensar de la vida.  (Charles de Gaulle).

domingo, 20 de mayo de 2012

Cuarenta y ocho

Me gusta cambiar, innovarme, renovarme, limpiarme del desecho del último cambio.
Me gusta, así lo veo.
Ver siempre a la misma gente es bonito, agrada, pero agota.
Malo es acostumbrarse a lo que uno ve a diario, y también es malo no hacerlo. Es algo que te pierdes.
Cambiar, no sentir nunca lo mismo que el día anterior, y sobre todo, no saber qué te vendrá mañana, son sensaciones que me gusta sentir.

Cambiar de gentes, de aires, hace falta. En ocasiones, te ayuda a despejar la mente de asuntos en los que no quieres pensar y que si lo hicieras, te tendrían que agarrar de la mano para no tomarte un bote de pastillas para dormir.

Arriesgar, tirar la casa por la ventana, ¿por qué no? No iría nada a peor.

Pero ¿y si en uno de esos cambios te sintieras tan bien que no quisieras cambiar hasta una turbulencia que lo mereciera? Cuando tu opinión se tiene en cuenta, cuando te quieres cerciorar de que de verdad influyes. Cuando quieres sobresalir por algo que a la gente le hace feliz. Y tú, cuando tú disfrutas.
También he pasado por eso. Pero soy una persona cualquiera, mediocre. Y no puedo restaurar lo renovado. 
Eso, no quiere decir que no lo haya intentado. 
Me sangré las rodillas intentando que todo fuera como cuando era feliz, pero irreversible es el proceso ya explicado.

¿Quién no quisiera poseer una máquina perfecta capaz de controlar la cuarta dimensión para usarla a nuestro antojo y moverla según sus intereses? Hablo de una máquina del tiempo (simplificado).
Con ella se molderaría el tiempo al gusto de cada uno de los millones de humanos que poblamos este miserable mundo. Se tendría que usar teniendo en cuenta los usuarios que la utilicen. Y no puede haber 823473823457483299238473829 tiempos.
Probablemente con ello, los enfermos mentales serían los más cuerdos.
Dichas máquinas destructoras de corduras, servirían de canal abierto a reparar errores del pasado, a impedir muertes innecesarias.
A ser bueno y borrar el momento en el que fuiste malo.

A reparar, cambiar, innovar, renovar.
Limpiar los desechos del pasado. Errores corregibles con el rotulador seco de un profesor decapitado por su egoísmo y propia satisfacción.

Porque la gente mediocre, nace, crece, vive, y muere siendo igual. Que consigas grandes fortunas no quita que seas peor.
Eso no es remediable. Y gracias doy a que no lo es.

Renovarse, dar paso a etapas de vidas enterradas que como buen desenterrador debes desenterrar. Que sean buenas o malas, eso ya lo ves antes de excavar en la tierra sucia.

Exponte, arriésgate, renuévate, cambia, que irá a mejor si lo haces bien. 
Aunque lo hagas deficientemente, nada alterará tu camino si tú no lo alteras. 

Es así de simple, no tiene más misterio.

Me gusta cambiar, innovarme, renovarme, limpiarme del desecho del último cambio.
Me gusta, así lo veo.

Y últimamente, viene bien.