Ayer por la tarde, entre otras cosas, visité la Feria del Libro en el Parque del Retiro en Madrid. Para qué nos vamos a engañar, llevo cuatro años yendo y todavía me hace ilusión seguir haciéndolo.
El camino en Renfe estuvo amenizado por un grupo de fumados en la parte de atrás del vagón formando un ruido regularmente soportable. Pero bueno, viendo el paisaje se entretenía uno. Hasta que se llegaba a "Las Águilas" si no me equivoco, donde el tren se sumergía en la tierra. Vuelvo a repetir que no estoy seguro de si es esa estación. Llegué por fin a Atocha. Al lado de la puerta que daba a la salida, un grupo de músicos estaba tocando con sus decentes instrumentos mientras un camarero con una bandeja con varios Nescafé Frappélatte. Por supuesto, me tomé uno. Estaba buenísimo.
Cuando salí, (iba con mi madre) me fui camino al Parque del Retiro. Andando una carretera larga hasta que llegué al final de las casetas donde los libreros vendían los libros.
Reconocí que este año, a mi parecer, no había tantos escritores a los que yo conociera firmando libros. Eso no quiere decir que no haya visto a gente famosa. De todo tipo.
Primero vi firmando a Eduardo Punset. Cuando lo vi, hablaba con una niña. No me pude acercar mucho. Su caseta estaba abarrotada.
A continuación, vi a Pilar Eyre. Firmaba "La soledad del la Reina". Claramente trataba de la actual monarca consorte española.
Después vi a Rosa Benito. ¿Rosa Benito? ¡Rosa Benito! La mujer que está entre las 20 mujeres más operadas de todos los tiempos. No se la reconocía. Traía para firmar un libro de cocina. Suerte para las cuatro marujas que se lo fueran a comprar. Me apuesto el cuello a que se lo ha escrito otra persona. Teniendo en cuenta que la caseta estaba mucho más abarrotada que la de Punset, pude ver a Amador Mohedano con ella detrás.
Ahora venía el admirado y a la vez odiado por muchos............................. ¡Mario Vaquerizo! Más alto de lo que parecía en la televisión. Esta caseta también destacaba por la muchedumbre enfurecida si se iba sin verle.
Seguí caminando, viendo a algún que otro escritor desconocido para mí, hasta que oí por el megáfono : ¡Ana Obregón firmando en la caseta 39!
¿Ana Obregón? ¡La no muerta! ¡La que tiene 57 años y aparenta poco más de la mitad! ¡La mujer Asiliconada!
Iríamos a verla. Pero sin prisas.
Antes, veríamos a Isabel Sartorius, con su libro "Por ti lo haría mil veces". Lo que me pregunto es el qué. Estaba de lado, esquiva de cualquier mirada "humana".
¡Hala, ya tocaba la antinatural. Pero al llegar... No había nadie firmando en la caseta 39. Acercándose una señora y pregunta: ¿Donde está la Obregón?
Respuesta: Ya se ha ido. Estaba hasta las 20:00.
Mi madre: Claro, tendrá que ir a echarse más silicona.
Este trayecto ya fue volviendo al lugar donde empezamos a ver las casetas. Teníamos ganas de ir al Palacio de Cristal. Fue difícil encontrarlo, pero ahí estaba. Yo me esperaba más "palacio" para un nombre tan "acristalado".
Al volver a la carretera que nos llevaba a la salida, vimos a una chica que se nos acercó a darnos un folleto que decía que entrásemos en el Palacio de Velázquez. Yo pensando: Si es un artista, me va a decepcionar. Y en efecto. Vimos chufas que ni eran de él. Tonterías que no entendía ni la madre que lo parió.
¿Desde cuando este tablón de madera tirado en el suelo es arte?
Salí de allí en cuanto pude, después de ver otras estupideces similares de madera. Todo ello, en un edificio precioso por fuera. Algo bueno tendría que tener.
Al lado había un puestecito donde mi madre y yo nos compramos un par de Coca-Colas.
Y ya, después de todo, a casita.
Pero esperad, que esto no acaba aquí. Cuando encontramos la carretera directa a la salida, vimos un kiosco lleno de notas, que hacía unas horas, había pasado inadvertido de mi mirada.
Me acerqué para ver qué ponían. Solo por la curiosidad que algunos vecinos del lugar tenían. Leyendo, leyendo, leyendo... Me gustó lo que decían sobre todo si rima:
Olé, olé y olé.
Muchas fueron las que leí. Muchas...
Foto parcial. Había notas por las cuatro paredes.
Y aquí acaba mi excursión. Me gustó mucho ir a Madrid. Al Parque del Retiro.