MENUDO VIERNES. Ha sido probablemente el día más movido desde hace tiempo. Os contaré:
Llego al instituto y parece ir todo bien. Es el cumple de mi mejor amiga, y todo el mundo la felicita.... De momento, bien.
La clase, parece estar bien, como siempre. Pasa el 1º recreo y volvemos a clase. Me dice mi profesora de mate que he sacado un 7,25 y que no hubiera sido así sin el chantaje que me hacía. Y yo pensaba: ¡Pero serás...! Encima te das aires. A cambio de que sacara notas más altas en la asignatura. ¡Eres lo peor! ¡Bruja chalada!
Después llegó Música. Bien. Salimos al recreo, efímero, como ya dije.
Lo peor llega en esta asignatura. Francés:
A D, la pillaron copiando en un examen que tuvo lugar el pasado Martes. Debido a ello, la profesora le puso el correspondiente 1. Pues, ayer, entregaron las notas. Saqué un 8,70.
Entonces D, rompió a llorar. Pero levantó una acusación gravísima hacia mi persona: "Él también copió, profe. Yo lo vi.". Toda la hora discutiendo con ella, envuelta(ella) en un llanto desesperado, y explicándole a la profesora algunas pruebas de mi inocencia. Estaba seguro de que el edificio entero o al menos la planta de arriba, escuchaba nuestra discusión. Pero yo no me iba a humillar de esa forma. No iba a llorar solo para que me creyeran. Entonces, la profesora, la llamaré P(no de ese insulto tan soez que todos conocemos), me confesó sus dudas y me explicó que me haría una repetición de examen. Entonces me dí la vuelta y dado que la puerta tenía una mitad de superficie de cristal, vi a gente asomada. En frente de nuestra clase de francés se encontraba la sala de profesores. Y, cuando la gente se disipó, pude ver a T, una profesora a la que yo admiraba y tenía un gran cariño, además de una enorme confianza. Me miraba con una expresión de asombro y diciendo:"menudo lío hay ahí montado". La correspondí con una cara que reflejaba mi "luego te lo contaré" y mi "la que se me viene encima".
Me giré y volví a contemplar el panorama. Mis compañeros de francés, que eran 5, me apoyaban. Entre ellos mi mejor amiga, la cumpleañera. La tal D, no gozaba de apoyos en la clase, al contrario que yo.
Terminó la hora. Parecía que la balanza no se inclinaba a favor de ningún bando. ¿Cómo podía ser que después de estar una hora discutiendo no pudiera demostrar mi inocencia? Me adentré en la sala de profesores en donde se encontraba T en su ordenador pequeño. Le conté lo sucedido con cara de seriedad.
P entró en la clase y dio su versión de lo sucedido que, progresivamente, se acercaba más a la mía. Pero el momento clave fue cuando entró D, llorando todavía. Lo que no olvidaré nunca, fue lo de T, y cómo dió la cara ante D, y me defendía. Sus palabras fueron: D, ya hemos hablado de que no puedes solucionar tus problemas llorando. Pero , ¿cómo puedes ser tan mala? Deja en paz a B, que él ya verá con lo suyo. Si tu has copiado, pues te fastidias. No lo hubieras hecho.
Observé el rostro de P, pensándose más a fondo sus dudas. Ella misma concluyó: Es que D, si fuera verdad, lo habrías dicho el mismo día del examen. No hoy, cuando has visto tu propio resultado.
D abandonó la habitación. Y C, entró en ella. "¿Qué pasa? Se oía todo desde la clase. Le contesté: Ay, profe. Si supieras lo que he pasado... -Con tono de ironía seria.
Abandoné la estancia con mi amiga al lado y con T explicándole a C lo sucedido. Me crucé con A, la de Inglés a la salida.
Ahora tocaba refuerzo del Lengua, con P.
Parecía que después de todo lo vivido,y de haber luchado para que saliera la verdad, había ganado la batalla. Parecía.
No querría abandonar la entrada más larga escrita en la corta historia de este blog, sin agradecérselo a todos los que lucharon en mi causa, que fueron muchos(los que participaron activamente, los 3 primeros):
-Mis compañeros de francés, únicos, me ayudaron a conseguir el planteamiento de la mentira de D.
-Mi amiga la cumpleañera, que pese a todo, seguimos ahí. Que estamos juntos a las tristes y a las alegres. Gracias por apoyarme y por interceder por mí. Te debo unas cuantas.
-Innes, que desde que te conozco, has sido benevolente conmigo y me has ayudado en algunas ocasiones. Y más en esta, cuando más lo necesitaba.
- Mis compañeros de clase de 3º, que fueron como una piña y me ayudaron, después de lo ocurrido, a tranquilizarme.
Gracias a todos.