sábado, 2 de junio de 2012

Sesenta y uno

Odio a las personas que se hacen las víctimas. Las odio.
Si sientes tristeza, suéltala. Si algo te oprime el pecho, échalo. Pero no finjas algo que no tienes. Ni lo hagas más grande. No hagas grande una cosa insignificante.
Odio a esas personas. A las que no tienen otro recurso que llorar o parecer frágil, para caer bien. Eso demuestra que están vacías por dentro. Aunque sí, tienen astucia.
Odio cómo se muestran, como comparten sus degracias con sus conocidos, amigos.
Sea joven o adulta la persona, me repugna su victimismo. Su fragilidad me bloquea.
No digo con ello que sea débil, pero sí con el fin de dar pena.
Pero eso no durará eternamente, y algún día les pasará factura. 
Desde luego, yo no soy de esos. Y es una de las cosas de las que más estoy orgulloso en mi vida.

viernes, 1 de junio de 2012

Sesenta

Hoy ha sido un día… Oui? Qui? Maitre Pathlein? He hecho gran diversidad de cosas. Entre ellas, acordar con Midons la hora a la que quedábamos furtivamente. Después de los dos exámenes que teníamos hoy, claramente. Para empezar: Lengua. Una frase con la que hubo mucho revuelo fue la de “Llámame de madrugada”. Esta edad es demasiado dura, aunque hablamos sin conocer la adulta; sobre todo en lo que a pensar de forma obscena se refiere.

Unas horas más tarde (y unas demasiado duras), ya bajando al examen de Música, surgió esta conversación:

Yo: ¿Pero por qué me das? (Midons me había pegado en el brazo).
Midons: Porque quiero.
Yo: ¿Y por qué no te vas?
Midons (con una voz dramática e infantil): Porque no tengo amigos…

Ya os imaginaréis la risa que provocó esta “conversación”, duraron hasta el examen de Música. Examen que por cierto me salió muy bien, impecable, de puta madre, perfecto (como se define Midons).

Después, en clase de francés, me dio por añadir un poco de sal (en estas horas estoy irreconocible) y me reí un poco de la Tocaya de Midons (más conocida como D, la que me acusó de copiar). Estábamos dando el vocabulario de las novelas, el teatro… Los géneros literarios, vamos. Y ese es su tema favorito, claro.

Señora Pe: ¿Y a ti D, cuál es tu roman favorita?
D: ¡Harry Potter!
Yo: ¡FRIKI! ¡QUE ERES UNA FRIKI!
D: No soy una friki, soy una lunática de los libros.
Yo: ¿Qué, qué ha dicho que es…? ¿Una lunática de queé…?
Midons: De los libros.
Yo: ¿Desde cuando Harry Potter es un libro…?
Midons, la clase restante y yo: (carcajadas, carcajadas y carcajadas).

El resto del día ha acabado bien, aunque con un examen de Química para el martes de dos temas. Midons y yo estamos desquiciados, ¡vamos a morir! Quitándonos la vida antes, claro, no dejaremos que Ella nos torture. 

miércoles, 30 de mayo de 2012

Cincuenta y nueve

Perversión la que define a cada uno. Tú quizá mas. Tú quizá menos.
Reconozco que soy perverso, quizá maquiavélico. Y me gusta. Soy bueno si me apetece, pero también puedo ser una persona muy cruel. No bebo sangre, no saco muelas (un homenaje a Innes), no uso la escopeta de balines como si fuera el móvil, no saco corazones con el puño de hierro caliente que escondo debajo de la mano de ser humano patético que tengo... Pero no está mal ser un poco perverso de vez en cuando.
Yo no digo que no haya que ser un buenecito, un correcto, un "hago siempre lo que me dicen los mayores", pero tampoco ser tonto. Un poco de picardía nunca viene mal. 
Soy pícaro. ¡Uy, como el Lazarillo!

Pero también soy bueno. También quiero gastarme mis millones en ONGs (si tuviera) me iría con la UNESCO a África (si pudiera) y eliminaría la deuda mundial con la varita de Harry Potter (que robé).
Ahora vengo dándome cuenta, no soy mago. Simplemente malo. Y eso me gusta.
Finjo que me leo el Quijote cuando, en realidad, me leo los resúmenes de Internet (mentira). 

Aunque siempre existirá una persona más mala que yo. Una persona que está conmigo todos los días, y a todas las horas posibles. Tengo muy cerca a esa persona con la que comparto un medio del día entero. Sería capaz de sangrar a una persona cuando pudiese con simpatía. Poca. Pero simpatía, hay. Me cae muy bien. Me siento con ella en clase. ES LA MISMÍSIMA MIDONS. En realidad, ella es mi maestra. Nos enseñamos cosas entre nosotros. Pero ambos somos malos. 
Y nos va de puta madre. Si es que los buenos van al cielo, y los malos a todas partes. Así puedo elegir.

Bueno, y por obligación, voy a salir de nuevo a ver coches para mi paciente hermana a la que amo y que deseo con todas mis fuerzas que se compre uno. Desde luego, como la homenajeada:
Soy un mártir.

PD: La entrevista realizada hoy ha sido un mundo. Pero me lo he pasado bien con "tantas" ambigüedades.

lunes, 28 de mayo de 2012

Cincuenta y ocho

Estoy realizando una encuesta de Sociales para el instituto. El tema es de libre elección y yo he escogido "los derechos de los trabajadores". Para documentarme he mirado El Estatuto de los Trabajadores y los derechos de los empresarios en España.



Ahora tengo miedo de lo que estos últimos nos puedan hacer.

Cincuenta y siete

Viva la revolución. Así lo digo.
Viva la revolución y los revolucionarios.
Hoy era el examen de plástica que me iba a condenar al suspenso en la asignatura. Pero, mis compañeros de clase y yo, nos hemos revelado en contra de la profesora. Todo empieza así:
Durante sus clases no la entendemos, habla rápido, y hace el dibujo como si lo hiciera ella en su casa:

Drawer Teacher: Para determinar la profundidad del cuadrado (puntos C y E) se sitúa el punto 1 sobre la LT a una distancia de A igual al lado L, tal que A-1=L, y uniendo 1 con D, se obtiene el punto E (intersección de la arista AP). El punto C se obtiene en la intersección con la paralela AB trazada por E (dado que es un cuadrado, y sus lados son paralelos) con la arista BP.
Alumnos: ...

No explica, no sabe dar clase. Con esto, no digo que no sea una bellísima persona, que hoy nos ha demostrado que no. Estoy siendo muy duro con ella y quizá exagere, pero es mi visión. Y la mantengo.
No nos enteramos, hablo por todos. Y no íbamos a dejar que nos hiciera el examen porque sabía perfectamente que si nos lo hacía, caeríamos todos. Bueno, dos o tres se salvarían. Y no lo podíamos permitir.

¡Nos hemos revelado! ¡Qué ilusión! En el fondo me he divertido, porque cuando hemos querido dialogar con ella, usaba "muletillas": Sí... Ya... Bueno...
Pero hemos ganado. Y parece, que el examen lo traslada a la semana que viene, a pesar de que nosotros le propusimos que nos mandase láminas, que es lo normal y reglamentario.

Da igual. Viva la revolución.
Esto no acabará aquí. O si no, al tiempo.

domingo, 27 de mayo de 2012

Cincuenta y seis

Rondo mi cabeza. Inspecciono cada lugar de mi mente. Busco el descanso. 
Vigilo que ningún delincuente entre sin permiso. Cada pasillo, algo distinto. 
Inspecciono mi mente, rondo mi cabeza, repaso, repaso... Nada. Bien. Como quería. Nada perturba este descanso que tanto deseaba. Ya de por sí es difícil en estos tiempos encontrar un momento que dedicar al descanso. Al cuerpo, a ti mismo.
Me tumbo, me relajo y no pienso.
Solo respiro. No pienso. Solo respiro.
Me concentro en no caer en la rutina de tensión a la que estoy acostumbrado. Respiro.
Se está muy bien. Estoy muy cómodo. 
¿Cómodo? ¡Cómodo! Palabra que en cuestión de años se clasificará entre los vocablos antiguos. Comodidad, descanso, relajación... Se borrarán del idioma.
Intento impedirlo. Descanso.
Respiro. No pienso. Respiro.
Destenso cada uno de mis músculos y tendones. Me gusta.

Me tenso, me perturbo. 
Mi mente me alerta, mi cuerpo se tensa. No descansa.
Mi pulsación se acelera. 
Algo me impide relajarme ahora que se manifiesta en forma de recordatorio.
Me pone de los nervios.

¡Tengo que estudiar plástica! ¡Noo!