Solo hay una persona que pueda crear con la mente. Una única que desplaza nuestros pensamientos buenos y malos a un lugar mágico, estrambótico y siniestramente divertido.
El mago que puede hacerte viajar de país real a imaginario, de oscuridad enjaulada a plena luz de un día de pecado. El que puede enseñarte sin, aparentemente, querer hacerlo.
Puede conducirte a vivir algo nuevo con caótico, extravagante, sucio, pulcro, organizado, frío, como algunos de los principales adjetivos para su brillante descripción.
Ni médicos, ingenieros, abogados consiguen superar a la persona que crea con la mente, no dan la talla ni de lejos comparados con lo que esta fuerza, para nada denigrante, es capaz de desencadenar tan solo con la mente, la mente.
Ni pitonisas, brujos, maestros de las ciencias ocultas en general, consiguen neutralizar y tintar de negro el verídico talento ejecutado flagrantemente por el ser que usa la mente para crear.
Son los únicos seres que, en su omnipotencia creadora, destruyen lo que en su mundo es insignificante y hacer surgir un nuevo Jardín del Edén para él y los que deseen entrar. Acaban con el mal que contamina y corrompe el ominoso infierno en el que vivimos a diario.
La persona, esa que crea con la mente, el privilegiado ser que puede mostrar cualquier cosa, sin forma ni nombre, tiene el placer, que no don, de disfrutar creando sin dañar, o dañar dañando. La persona que tiene la libertad de imaginar y no dejar de hacerlo. Siempre con los pies en la Tierra...
PD: Para todas esas personas a mi alrededor que escriben y muestran otra realidad paralela. Dedicada a todas las personas que escriben para ser oídos, y ocupar un lugar. Y para aquellos que no lo hacen, les animo a hacerlo.
