"A quien madruga, dios le ayuda".
Eso dicen. Pero yo no. La verdad es que los días que madrugo son una mierda. Pongamos el ejemplo del Lunes:
Hora: 7:15
Desayuno, me ducho(tardando 10 min.), me visto, salgo de casa(tarde, como es de esperar) y pierdo el metro de y veinte para el isti. Mierda.
Llego apretado a clase y me espera C con instintos asesinos lanzando crueldades a los alumnos más vulnerables de la clase: A.d. una de ellas(aunque ella lo merece). Me siento y me dirige una mirada de cabreo monumental. No era la primera vez que le provocara ni sería la última. Nos llevábamos mal desde el año pasado cuando el alumno vulnerable era yo y me ridiculizó ante todos.
Después viene G, que es una de las personas que me alegra el día. Ella y unas personas más me ayudan a soportarlo.
Recreo. Un oasis de paz y tranquilidad. Tan efímero como un aliento. Volvemos a clase.
Oh no. ¡La asignatura más aburrida acaba de comenzar, señores! Dos horas con ella. Que por muy alegre que parezca no lo es.
Cuando cada vez estamos mas cerca del 2º recreo llega la asignatura, no más aburrida, sino la más odiada por mí. Tener que hacer unas láminas(que luego la mayoría me las hace mi hermana) no me gusta. Porque las que tengo que hacer yo... TELA. Putas láminas. Entre que la profe me tiene tirria por no ser artista y que no me gustan las láminas...Odio la asignatura
Recreo. Todavía más efímero que el 1º. Volvemos.
Dos horas intensivas de idioma extranjero. La profe se aburre y juega conmigo a preguntarme cosas, porque sabe que me pongo nervioso y no me gusta. Pero mola. Porque a veces es cruel y se la devuelvo y ríe.
A continuación vuelvo a casa y me encuentro a mi hermana hablando por teléfono.
Como. Y me pongo a estudiar como loco. hasta las 9, QUE CENO, POR FIN. Después a ver la tele. MI MOMENTO MAS RELAJADO DEL DÍA.
Por último, me acuesto, y dejo que el sueño se apodere de mí.
Ahi es cuando soy mas feliz. En ocasiones...
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