Me estoy despertando. Me duele levemente el cuerpo.
Estoy aletargado, aturdido por la marihuana. Mi cerebro está inundado y anulado por el vodka barato.
Me estoy mareando, mucho. Voy a esnifar cocaína.
Puff, mucho mejor.
Oh me duele la cabeza. Me voy a tomar la última pastilla que me queda. No se si es ibuprofeno o alguna droga en cápsula de las que me consigue mi amigo.
Me la tomo con un chupito de ron, pues ya se me ha acabado el vodka. Vaya mierda.
Quiero tomar más. Me es necesario un poco más de todo.
Cuando lo consumo me siento menos yo y eso me encanta. Mi vida no es como yo desearía.
Me levanto y me quito la camiseta estrecha que me provoca la ansiedad y el calor asfixiante. Voy a la cocina, desesperado, cual pervertido obseso.
En la cocina encuentro de todo, café derramado por el suelo, mis revistas porno encima de la mesa y la nevera abierta. Me permite ver las porquerías que guarda mi frigorífico.
Paso de comer. Solo quiero coca, o algún porro que me quede por los rincones más recónditos de mi piso de 50 metros cuadrados.
Jodida existencia.
Me cuesta respirar y ya no tengo prendas que quitarme. Abro el grifo y bebo todo el agua que puedo sin ahogarme. Me ahogo y toso.
Miro las revistas y no me apetece cogerlas y disfrutarlas, estoy muy raro.
Tengo ansias de llamar al tío que me suministra el género, pero estoy totalmente sin blanca. Mi amigo me invitó la última vez y dejó que me la trajera a mi casa. No puedo fallarle otra vez.
Estoy demasiado cansado para pensar. Hasta el chico más duro puede ser débil. Qué cosas, eh. Cada vez le cuesta más al aire introducirse en mis pulmones. Pero no creo que sea para tanto. Los efectos se pasan. Quiero tomar droga, me hace sentir más vivo, más hombre. Mi chica me dejaría si dejara de tomarla. Se pensaría que soy uno de esos que se besan entre ellos. Mis amigos me tacharían de lo mismo. Sería la burla del barrio.
No pienso pasar por eso. Prefiero morirme de intoxicación etílica o de sobredosis antes que ser el centro de las miradas de todos.
Estoy más empanado por cada minuto que pasa, y deseo que me llame ella, solo ella. No puedo parar de pensar en que puse los cuernos a mi chica con ese polvo de una noche. Por eso quiero tomar droga, así pienso en otra cosa, aparte de en la mierda en la que me he convertido y en la que me han hecho los años.
¿En qué jodido desecho me he convertido? Yo era un buen chico, correcto, inteligente, y mira como he acabado.
Debería estar peor de lo que estoy. Me lo merezco.
Me levanto y me dirijo a la terraza de mi piso diminuto. Algo bueno tenía que tener.
Miro. Es alto. Lo suficiente para acabar con todo. Vida de mierda para reputación brillante. ¿En serio? ¿Debo correr el riesgo? He vivido poco, mal y frenéticamente.
Balance negativo.
Cuando se acerca un camión, me tiro.
Te empotras con el camión, pero llega Spiderman y te salva. Te lleva a un centro de desintoxicación. Tras unos años, encuentras a esa chica a la cual pusiste los cuernos y os enamoráis.
ResponderEliminarAcabáis casándoos, pero el camión nunca se arreglará.
Esa sería la fantasía de los sueños multicolores... Pero más de una persona habrá acabado como el protagonista de mi entrada.
ResponderEliminarLamentablemente.
ResponderEliminarBueno, bueno... Un mal día lo tiene cualquiera.
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