Mañana es el día decisivo. Mañana. Mañana representaremos la obra de teatro de francés que tanto hemos estado ensayando durante el día de hoy.
La obra consta de ocho escenas con diálogos en francés, de las cuales, aparezco en cuatro, y hablo en tres.
El argumento es el siguiente:
Una nieta, le pide a su abuela que le cuente un cuento. La abuela accede y le empieza a hablar sobre el cuento de Maitre Pathlein. Esta escena se desarrolla en la vida moderna, aunque la siguiente, se desarrolla en la época medieval. En el cuento , un pastor (Basil) y su mujer están en su casa. La esposa le manda a comprar tela al mercado y el pastor va indignado. Allí le espera el vendedor de tela (le marchand d´etoffe) que es mi papel. Yo le pregunto que cuanta tela necesita y me compra "quince codos", medida de entonces, digo yo, a cambio de que me de cinq brebis (cinco ovejas). Por supuesto que triunfo en el timo. Cuando se marcha, dedico una mirada de complicidad al público mientras digo: J´ai le trompé! Entonces el pastor llega a casa y de momento le va bien. Pero en la escena cuarta (el timo sucede en la segunda), llego a su casa dispuesto a cobrar la deuda del pastor. La esposa se da cuenta de que él me prometió mas ovejas de las que debía y nos echa a los dos de casa. Puesto que ninguno de los dos me quiere pagar, amenazo al pastor con ir a los tribunales.
En esta parte, no actúo hasta la escena siete, la del juicio, aunque no hablo. Un abogado llamado Maitre Pathlein (Midons), se ofrece a defenderle en el juicio a cambio de que le dé a él las cuatro ovejas que no me dio a mí. Acuerdan que, durante el juicio, finja que no sabe hablar y que imite el balido de una oveja. Eso me deja a mí como el despiadado que intentó engañar a un inocente. A pesar de que en algo es verdad, pierdo el juicio, como era de esperar. Me enfado y no se me vuelve a ver. Después, en la octava y última escena, el abogado le pide al pastor el salario merecido, pero el pastor está todo el tiempo balando. Maitre Pathlein le dice que ya no tiene que fingir más, que ya ha ganado, que le pague y ya. Pero el pastor sigue con su balido. Al final, el abogado se rinde ante la astucia del pastor y se queda sin su sueldo.
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