Ser odiado por los que aman la vida.
El ser que todos evitan, yéndose por
las calles iluminadas.
Ese ser que ama lo oscuro, lo mundano.
El ser que ama lo malvado.
Ser despiadado, técnicamente astuto,
fulminantemente letal.
Es el ser más poderoso, el que tiene
el poder absoluto. Incluso más que el del ser humano.
El más capaz, fuerte, carece de tamaño
pero le sobra de lo demás.
¿Aún no lo sabes?
No es un ser cualquiera. Te puede
borrar, suprimir.
Eliminarte con un barrido de su
precaria pero eficaz escoba.
Ese ser es el que querría ver un
suicida, el que anhela un enfermo agonizante.
Es la propia muerte.
Nuestra vecina, enemiga con la que
convivimos en la vida. Que algún día nos barre.
Maestra desquiciadora, absorbedora de
energía y ganas de vivir.
Destinados estamos. A lo que nos
espera.
La muerte es algo que no debemos temer
porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es,
nosotros no somos. (Antonio Machado)
Morir es terminar el trabajo de la
vida. ¿Reencarnación? Descanso.
Así como una jornada bien empleada
produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce
muerte. (Leonardo Da Vinci).
Sueño eterno. Descanso placencentero
para el alma. Pura putrefacción para el cuerpo.
La muerte no trae solo la negatividad.
Si piensas en la muerte, más te aferras a la vida.
La muerte.
Lo que pensamos de la muerte sólo
tiene importancia por lo que la muerte nos hace pensar de la vida.
(Charles de Gaulle).
Coño, sólo leo últimamente muerte, muerte y muerte. Y ahora tú también escribes sobre ella.
ResponderEliminarYo no puedo escribir sobre la muerte, no sé por qué os resulta tan fácil.
Porque muchos la hemos sufrido muy de cerca.
ResponderEliminarIgualmente...
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