Cansancio.
Calor un factor. Esfuerzo el segundo.
Camino. Cansancio. Llevo el cartel de"fatigado" grabado en mi frente.
Me paro. Descanso.
Prosigo. Cansancio.
Toda la tarde siguiendo la misma operación.
Cansancio. Calor. Fatiga. ¿Descanso?
Probablemente haya hecho hoy más ejercicio fuera de mi instituto que dentro.
Cansancio.
Caminé. Me cansé.
Llevé el cartel de"fatigado" grabado en mi frente.
Me paré. Descansé.
Proseguí. Me cansé.
Toda la tarde igual. Caminando de un lado para otro con paradas breves e intermitentes.
Con solo la ayuda de una botella de Coca-Cola de 1 litro.
Probablemente he caminado más de lo que lo he hecho en mucho tiempo.
Esto no le viene nada bien a mi valioso pie.
He caminado bajo el calor sofocante y creado, no directamente por el Sol, pero sí por la brisa horneada que parecía calentarte más que aliviarte del calor.
Sin ninguna esperanza, de que una decisión, un coche, fuera el elegido.
Pero ahí seguía. Sin decidirse.
Seats, Fiats, Citroens...
Qué mareo. No quiero más.
Y andando, andando por un suelo que te absorbía más por cada paso que dabas. Te atraía el suelo, sentías que pesabas más que el coche que mirabas.
Y dada mi ausencia de vello allá arriba, mi sensación de bochorno era mayor.
Ya he vuelto a casa. Y todavía no ha tomado una decisión.
No se decide la cacho...
Desde luego, yo no vuelvo a pisar la Ciudad del Automóvil.
La verdad es que el calor de hoy ha sido sofocante. ¿Sabías que tenemos una nube de polvo africano sobre y entre nosotros? :-/ o_0 Yo no lo sabía.
ResponderEliminarMuy bien descrita la sensación que produce.
Por cierto, la Coca-Cola no ayuda, salvo para una muerte lenta.
ResponderEliminar