Hoy ha sido uno de esos días en los que me sentía más inseguro. Que temes decir algo y cagarla.
Hoy a las 18:30 tenía hora con el radiólogo para hacerme esa radiografía tan importante. Justo hace dos horas (teniendo en cuenta que son las 20:55), que me llamó la radióloga a la cabina A.
Era una mujer de avanzada edad con pelo canoso y semblante despectivo. Tan fría como seca, me hizo tumbarme en la máquina para someterme a la prueba, que fue rápida, dentro de lo que cabe. No llegó a diez minutos.
Cuando estaba saliendo, me dijo:
- Espera diez minutos fuera. Si no te digo nada, te vas.
Lo normal hubiese sido que me avisara ella. No iba a estar allí esperando como un gilipollas mucho tiempo. Por sorprendente que fuese, tenía vida. Y la tengo.
Estuve esperando. No durante mucho tiempo. Se dignó a salir y decirme:
- Te puedes marchar.
- Te puedes marchar.
PD: Cada día, tengo más presentimiento de que acabaré en el quirófano.
Viva el optimismo.
ResponderEliminarViva el realismo.
ResponderEliminarViva.
ResponderEliminarQué dos. ._.
ResponderEliminarDelac, no te preocupes, todo saldrá bien. :)