martes, 25 de septiembre de 2012

Noventa y cinco

Para hoy, de deberes de Lengua, había que traer un microrrelato con final sorprendente. Bueno, pues lo cierto es que el mío me ha gustado tanto, y espero que a los demás también, que lo voy a mostrar aquí:
---------------------------------------------------------------------------------------------------
Y ahí estaba, la viuda octogenaria que durante su vida sembró vientos y recogió tempestades, que miraba por sí misma más que por los demás. Que se casó con un hombre rico que acabó muriendo como un perro con más amor que sentido común.

- Así han sido las cosas, y así se han contado. - comentó la vieja artrítica mirando hacia la ventana con el fondo disimulado por la antigua mosquitera.

Entre tanto pensamiento, entró Carmen, la perra que la mujer solía tener por casa.

-Ay Carmen, Carmen... Tú sí que vives bien. - dijo arrastrándose. Cogió una navaja de su difunto marido- Con este cuchillo le maté a él y con este mismo te mato a ti.- Y le rebanó el cuello.

Se dirigió al mueble bar y dijo:

- Ya he cometido el último pecado.
---------------------------------------------------------------------------------------------------
PD: He de decir, como aclaración del autor, que en realidad escribí dos microrrelatos, y me decanté por este.

No hay comentarios:

Publicar un comentario