miércoles, 16 de mayo de 2012

Cuarenta y cinco

El pasado es nuestra identidad. Es quien somos.
No faltará gente que te diga que somos el presente y que lo vivamos. Pero es mentira.
El pasado nos define, nos perfila, nos contiene en una línea inquebrantablemente larga que no termina.
Porque el pasado duele. El futuro cuestiona.
El pasado es un espejo al que no hay que mirar de frente.

¡No seas rencoroso! ¡Vives en el pasado!

No me importa. ¿Qué sería de nosotros sin el pasado? Rencores invisibles, odios imaginados.
A mí me gusta el pasado. No a todos nos ha tratado bien, pero es mejor que el presente e infinitamente mejor que el futuro.

No me veo allá en el futuro, pero sí me he visto en el pasado y daría todo lo que tengo y tendré por lo que he tenido. 

El pasado es un espejo al que no hay que mirar de frente.

Puede ser verdad. Pero no sé lo que habrá y lo que hay lo comparo con lo que hubo.
Porque hubo lo que ya no hay. Hay algo que no es lo que hubo y esto que hay puede ser lo que habrá mañana pero no como lo que ha habido.

Más que menos me verán como algo que no puedo llegar a ser. Por eso vivo mejor en el pasado.
Por la ausencia de sonrisas.
Por la pérdida de sonrisas. Tiradas a la basura. 
Por las carencias.

Las cosas son muy diferentes:
No se puede volver sino que se tiene que continuar.
Por desgracia.
Dicen que el agua pasada no mueve molinos.

Espero que no.

2 comentarios:

  1. "El pasado es un espejo al que no hay que mirar de frente.

    Puede ser verdad. Pero no sé lo que habrá y lo que hay lo comparo con lo que hubo.
    Porque hubo lo que ya no hay. Hay algo que no es lo que hubo y esto que hay puede ser lo que habrá mañana pero no como lo que ha habido."

    Babas... :)

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  2. Entre tanto flashback, ya me he perdido... :-p

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