viernes, 4 de mayo de 2012

Treinta y dos

Midons, me he enfadado contigo.
¿Que qué has hecho tú? Nada.
Y aún así, me he enfadado contigo.

Contigo y con el lugar donde vives:

Yo iba a coger el MetroSur para ir a la estación de Renfe más cercana. Y de ahí, coger el tren para una simple y corta estación y acabar en tu casa.

Me encontraba esperando el Metro y cuando éste entra en la estación y se para, voy a entrar y… ¡Hostias! Me encontré a la Señora P, mi profesora de francés, justo al lado de la puerta, como una sombra. Me pregunta a dónde voy, y yo le respondo que a tu casa, para pasar el rato. Se interesa por el lugar donde vives y su situación exacta en el mapa. Respondí a su pregunta y ella me contó, con pelos y señales, dónde vivía. Sin pregunta previa.
Me despido de ella deseándonos mutuamente un buen fin de semana y acudo con prisa al andén de la Renfe.

Todo parece ir bien. Entro. Al principio nada parece alterar mi camino, por lo que me voy al fondo del vagón a chatear contigo desde el móvil. Para no aburrirme, más que nada.

- ¿Delac? – me dijo una voz femenina.

No me preocupaba mucho, pero cuando aparté el móvil de mi cara… ¡Joder! ¡Tu madre! ¡Mi futura suegra! ¡La abuela de nuestros hijos! Sé que tú no quieres tener hijos, pero te he escondido la píldora. No, es coña; pero sí que me encontré a tu madre. Estuve hablando con ella los cinco minutos que dura el trayecto y con silencios intermitentes y algo incómodos hasta que te conseguimos ver de lejos. Pero, a media bajada de la estación a la calle… ¡Me cago en…! Me encontré a mi prima por parte paterna, con la que yo no tengo buena relación. La gracia está en que ella no lo sabe. Me saluda y me hace un interrogatorio.

- ¿A dónde vas? ¿Qué haces tú por aquí? ¿Quién es esta señora que te acompaña? ¿Dónde está tu madre? ¿Y tu hermana?
De aquellas cinco preguntas, al menos respondí a dos. Las demás di a la opción de “pasapalabra”. Que la den, oye.

Cuando, ¡por fin!, me la consigo quitar de encima, continúo con tu madre hasta que te tengo enfrente. Y cuando ya se va y nos deja solos…

- Lo que me has costado, hija puta.
- ¿Por qué?
- Ahora te cuento, que es una larga historia. Te vas a reír…

12 comentarios:

  1. El resto de la tarde no lo cuentas, ¿verdad?

    ResponderEliminar
  2. Es que no voy a contar algo de lo que no estoy orgulloso.

    ResponderEliminar
  3. ¿De ver a mi madre, a la Señora P y a tu prima te sientes orgulloso?

    ResponderEliminar
  4. No, pero me río de la situación que he vivido. Del resto de la tarde, no ocurrió nada fuera de lo normal. A menos que me durmieras con Cloroformo, que en todo caso, lo contarías en tu Blog. >:(

    ResponderEliminar
  5. En mi blog no voy a contar cómo babeabas, hablabas en sueños y me pedías más.

    Más Cloroformo.

    ResponderEliminar
  6. Qué irónica eres, Midons. Eso fue lo que me enamoró de ti. Aparte de tu sentido inigualable del humor y de tu ganas inagotables de hacerme quedar como la mejor persona del mundo.

    Y por cómo follas, qué coño.

    ;D

    ResponderEliminar
  7. Me has dejado sin palabras. ¡Qué halagos, oye!

    ResponderEliminar
  8. Sí, mi Señora. Fui reclutado por LA ARMADA con el fin de poder acabar con las propasaciones. Lo siento.
    Os ruego que me castiguéis.

    ResponderEliminar
  9. ¡No! ¡Por favor, rezar 50 Padres Nuestros no! Usted sabe que Dios y yo no tenemos buenas relaciones. ¡No me haga esto! :D

    ResponderEliminar